Autoconocimiento

La persona que ha alcanzado esto ya no tiene nada que obtener ni nada que
rechazar. No se siente afectado por las desgracias de la vida, y aunque a los ojos de
los demás parece nacer y morir, no nace ni muere jamás. Los deberes religiosos le
resultan innecesarios. No está afectado por las tendencias pasadas (vâsanâs) que han
perdido todo su vigor. Su mente ha abandonado la intranquilidad y permanece en la
felicidad de su naturaleza esencial. El único medio para conseguir esta dicha es el
autoconocimiento, y debemos aplicarnos constantemente en la búsqueda de dicho
autoconocimiento, como si fuera nuestra única obligación digna de tal nombre.
El que desobedece las sagradas escrituras y elude el camino de los sabios, no
puede alcanzar el autoconocimiento. Tal insensatez es la más dolorosa de las
enfermedades que podemos sufrir en este mundo. Según el yoga debemos escuchar con devota atención las escrituras que nos hablan del autoconocimiento, pues el que comprende
estas escrituras no sufre nunca más la ceguera de la ignorancia. Si quieres librarte del
sufrimiento del samsâra, acepta las benévolas enseñanzas de los sabios y serás libre.
¡Puedes estar seguro de ello!

Samsara

Para cruzar el espantoso océano del samsâra, debemos recurrir a lo que es eterno
e inmutable. El que tiene su mente en el eterno y está lleno de paz y de autocontrol,
es el mejor de los hombres. Con el yoga online debes comprender que el placer y el dolor se suceden
constantemente y se liquidan uno a otro sin miramientos: ese conocimiento te
proporcionará paz y dominio de ti mismo. El que no ve esto es como el incauto que
duerme profundamente en una casa envuelta en llamas.
El que consigue la eterna sabiduría, se libra para siempre del samsâra y no vuelve
a nacer en la ignorancia. ¡No debes dudar nunca de esta verdad! Porque si no fuera
cierta, tampoco nos causaría perjuicio alguno investigar la naturaleza de la verdad y
dulcificar con esta búsqueda el dolor causado por los cambios y avalares de la vida.
¡Pero si existe, su conocimiento nos hará libres!

Control de la mente

El eterno no se alcanza con ritos y ceremonias, ni con peregrinaciones ni
penitencias de ningún tipo. ¡El eterno sólo se alcanza por la conquista de la propia
mente! Todos los seres, sean dioses, demonios u hombres, deben aspirar
constantemente a la conquista de la mente y al control de sí mismos, porque ésos son
los verdaderos frutos de la sabiduría (vidyâ). Cuando la mente está tranquila y en paz,
libre de ilusiones y alucinaciones, ya no tiene nada que buscar ni que rechazar. Eso es
shamam, el autocontrol o conquista de la mente, uno de los cuatro guardianes de la
puerta de la liberación, que te he mencionado antes.
Del autocontrol procede todo lo bueno y favorable que puede acaecemos, y se
desvanece todo lo negativo que acierta a preocuparnos. Ningún placer de este mundo
o del mismo cielo puede compararse al deleite del autocontrol. Todos confían en él de
modo natural, y nadie se atreve a rechazarlo expresamente.
El autocontrol, Râma, es el mejor remedio para todas las dolencias físicas y
mentales. Si tienes control de ti mismo, hasta el alimento que estás tomando tendrá
buen sabor por muy amargo que sea. El que se protege con la armadura del
autocontrol, jamás puede ser herido por la adversidad.
El que al percibir tanto lo que se considera agradable como lo que se considera
desagradable, no se siente afortunado ni desgraciado, es un hombre autocontrolado.
El que ve a todos los seres con idéntica ecuanimidad, teniendo bajo control las
reacciones de alabanza o desdén, es un hombre autocontrolado. El que viviendo entre
los seres no es afectado por ellos, ni siente atracción ni odio hacia ninguno de ellos,
como si estuviera sumido continuamente en un sueño profundo, es un hombre
autocontrolado.