Ego espiritual

Sin la gracia que disfrutan los que están al servicio de los santos, mi mente se
muestra inestable como el viento. Nada le satisface ni contenta y cada día se siente
más inquieta y trastornada. Por muchos objetos que consiga, la mente no puede
alcanzar plena satisfacción, porque un colador no se puede llenar de agua. Revolotea
sin cesar en todas direcciones y no consigue encontrar la felicidad. Sin darse cuenta
de que está sembrando un gran sufrimiento en el infierno, busca el placer de este
mundo, pero ni siquiera eso puede conseguir plenamente. Se agita inquieta como un
león dentro de una jaula, porque ha perdido su libertad y no puede ser feliz sin ella.
Lamentablemente, santo varón, todavía estoy atado por los espesos nudos de la red
del deseo tejida por la mente. Del mismo modo que los furiosos remolinos de un río
desbordado arrastran los árboles que crecen en sus orillas, la turbulenta mente arrastra
sin compasión mi propio ser y no sé dónde lo lleva. Me siento zarandeado por la
mente como una hoja seca arrastrada por el viento, que no le deja descansar en parte
alguna. Creo que la mente es la única causa de los objetos de los tres mundos[20].
Cuando la mente desaparece, el mundo se desvanece como se disipa el humo cuando
se apaga el fuego.
Mientras la mente está atada a los deseos, la oscuridad de la ignorancia proyecta
incesantes problemas y preocupaciones. Este estado de deseo agota las nobles
cualidades de mi corazón y me despoja de toda dulzura y gentileza de ánimo,
convirtiéndome en un ser duro y despreciable. En la oscuridad de la ignorancia, los
deseos bailan y se agitan a mi alrededor como sombras grotescas y malintencionadas.
Aunque he adoptado varias medidas para acabar con esos deseos, ellos siguen
asaltándome y me conducen fácilmente al extravío, como un vendaval arrastra un
montón de paja sin el menor esfuerzo. Por más que pretendo cultivar el desapego
y las demás buenas cualidades, los deseos abortan mis intenciones, como una rata roe
con facilidad la cuerda más gruesa y bien tejida. Atado a la temible rueda del deseo,
giro sin cesar en el inútil empeño de capturar lo que sólo puede hacerme sufrir.
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Aunque tenemos alas para volar, somos como pájaros estúpidos incapaces de eludir la
red del deseo y refugiarnos en el autoconocimiento. Aunque bebiera néctar, no podría
calmar esta sed de deseo. La característica del deseo es que no tiene una dirección
determinada; ahora me conduce en una dirección y al momento siguiente me orienta
en la contraria como un caballo desbocado. Despliega ante nosotros una compleja
trama de hijos, hermanos, esposas y numerosos familiares y amigos, cual mágica caja
de ilusiones. Aunque soy un héroe, esos deseos me convierten en un cobarde; aunque
tengo ojos para ver, me dejan ciego; aunque tengo motivos para estar contento, me
hacen sentir miserable; vivo como un niño atemorizado por el ruido más sutil. Este
temeroso duende del deseo es el responsable de la esclavitud y del infortunio
humanos, pues anida en el corazón del hombre y hace nacer en él la duda y el
resentimiento. En poder de este duende perverso, el hombre es incapaz de disfrutar
siquiera de los objetos que tiene a su alcance. Si bien parece que esos deseos pueden
brindarle deleite, jamás conducen a la felicidad ni al disfrute de la vida; muy al
contrario, sólo provocan un esfuerzo estéril y conducen a toda suerte de aflicciones y
desgracias. Cuando aparece en el escenario de la vida, ese trágico deseo, como las
viejas actrices, es incapaz de realizar nada noble o afortunado, y sus empresas se
cuentan por fracasos. ¡A pesar de ello, el duende del yoga no deja de bailar sobre este trágico
escenario! Tan pronto nos eleva al cielo como nos sepulta en los abismos más
profundos de la tierra; nunca se cansa ni deja de agitarse, porque se apoya en el vacío
de la mente. La luz de la sabiduría brilla unos instantes en la mente para volver a caer
al momento siguiente en brazos de la ilusión. Casi me parece increíble que los sabios
puedan cortar la temible soga del deseo con la afilada espada del conocimiento. Por este motivo es tan importante el yoga on-line.